... Para los pocos versados en el tema, la JMJ es la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) es un encuentro católico que se hace cada 2 o 3 años que reune a Jóvenes de todo el mundo y en el que participa el Papa. Para los que conocen del temam estos días habrán escuchado, leído y visto mucho al respecto. Aquí les dejo mis resonancias:
No creyentes y creyentes, muchos más de los que lo expresan públicamente, se preguntan lo mismo, ¿Por qué tanto alboro por la JMJ? ¿Por qué se invierten tantas energías y recursos en un “evento” de una semana? ¿Qué hace especial a la JMJ? Estás interrogantes tendrán muchas respuestas pero, me atrevo a dar una: La JMJ es especial por su color. Sí, por su color. Es color lo que se percibe cuando las banderas de cientos de países ondean en el aire libre y en igualdad, sin importar las relaciones diplomáticas que hayan establecido sus dirigente políticos, ni su estatus de desarrollo económico.
El color de piel que poseemos, color que contrasta con el de aquel que viene de otras latitudes. Ese mar de tonos de piel, ese tapiz de texturas, son muestras del amor de Dios a la diversidad de su creación.
El tono
Como camino previo a la JMJ muchos peregrinos elaboraron franelas camisa, playeras; o como deseen llamarlas, que identificaran su grupo; incluso el Kit Peregrina incluía una franela verde. Unos de los cuestionamiento al escoger el color de la franela es cuál es el más juvenil, aquel que pueda “gustarle a los muchachos”; y con esta pregunta nos podemos pasear por miles de argumentos sin embargo, el que nos sorprendió, una vez más, fue el Papa Francisco, que con su tradicional y modesto blanco, propio de su investidura papal, se revistió de tonos juveniles en su lenguaje y supo hablarle a los asistentes y al mundo en clave joven.
Un Papa que habla de comida, “no licúes la fe”; de fútbol, “¡Jueguen para adelante!” “Sudáte la camiseta” (con el acento propio de su argentina natal) para llevarnos a hacernos esas preguntas de buenos amigos que nos dejan sin aliento: “Y ¿qué ha dejado la Cruz en cada uno de ustedes?
Un Papa que habló de dinero, de corrupción, de aquellas zonas oscuras en las que como cristianos jóvenes podemos vernos inmersos o simplemente no nos gusta ver mucho porque nos oscurece los tonos vivos en los que queremos vivir.
La luz que proyectamos
De igual forma sabemos que los colores son producto de la percepción de nuestra vista, es una propiedad de la luz que reflejan los cuerpos. Nosotros que somos el cuerpo de la Jornada Mundial de la Juventud debemos estar muy atentos a los colores que reflejamos de la experiencia que hemos vivimos, por eso, me deja en silencio cuando nos paseamos a través de las redes sociales y podemos ver que nuestra fotografías y comentarios no se diferencian mucho de las fotografías de cualquier turista que visita Brasil.
Nuestro camino es el del peregrino, no el de turistas; por lo que nuestra actitud ante el Cristo de Corcovado, antes o después de la ansiada fotografía, requería un momento de oración ante este colosal ícono de la fe y de la cultura de la humanidad. Nuestro mayor gozo, como peregrinos, es el encuentro con la Iglesia viva, más que el recorrido turístico, y el mejor suvenir, el amor recibido y guardado en esas imágenes que quedan impresas en la memoria del alma.
La imagen que nos queda
Y subrayo que el color es un fenómeno de la percepción; idea que nos ayuda a comprender la decepción de algunos hermanos que, al regresar de la JMJ, con mucho desanimo, expresan: “no era lo que yo me imaginaba”, “no sentí lo que esperaba”. Pues, como jóvenes nos encontramos en una constante búsqueda y ser peregrinos implica encaminarse en esa búsqueda cuya primera dirección debe indicar “hacia adentro”, el camino comienza en nuestro corazón, buscar adentro nos llevará a hallar. No busques afuera lo que debe estar adentro, por lo que: cruzar las fronteras de tu país, ver al Papa Francisco de cerca, orar entre millones no precisamente te harán “sentir” nada, la experiencia de fe la cuidas tú peregrino.
En este mismo tono, como en todas nuestras experiencias, es necesario leer los signos de los tiempos que nos han tocado vivir. Sin duda alguna esta JMJ fue comentada porque el soleado Brasil se vistió de torrenciales lluvias que empaparon a peregrinos y lugareños e hicieron a los vendedores informarles corear “Capa du chuva”, ofertando los impermeables. Pues, podríamos leer esta realidad meteorológica como esas tan desea señales de Dios y decir: Lo que hemos sembrado con nuestro peregrinar en la JMJ, Dios lo ha regalo con su agua viva ahora ha llegado el tiempo de cuidarlo con calor para que pueda germinar en nuestras tierras; pregúntese cada peregrino el cómo.
Finalmente, al habernos encontrado con tantos jóvenes, haber meditado sobre nuestra vida joven escuchar las palabras del Papa Francisco y muchos hombre y mujeres que se dirigieron a nosotros lo jóvenes, me pregunto hoy ¿En qué consiste la juventud?, ¿en qué consiste ser joven? Y lo vivido me responde: Los jóvenes son el tono especial de la JMJ, la juventud radica en la capacidad de colocar el color adecuado, irreverente, trasgresor, según convenga.


