Recuerdo con mucho cariño la primera franela que diseñé para el MJS, era gris con el estampado en negro (sí, súper básico) y el dibujo lo hice en papel con un lápiz y una regla, y de allí directo a serigrafía, muy lejos estaba yo de la digitalización.
Hoy, que ya realizamos la
recolección del dinero; que superamos las distancias geográficas sumando a
mucha gente buena a esta iniciativa. Hoy, que ya pasaron dos meses de tránsito
por el mar, con la angustia de si lograrían superar las trabas aduaneras. Hoy,
que vi a Kari sonreír con los ojos aguados; hoy, recuerdo cada una de esas
franelas que han ido acompañando mi crecimiento. Mi vida narrada en camisetas.
Esta vez me senté desde mi
laptop, con mi amado Illustrator, lo consulté con nuevos amigos que tienen un
acento distinto al mío, que nunca han pisado Caracas, ni la Guajira pero, se
esforzaron tanto o más que yo para conseguir cada euro como si fuese para los
chicos de sus patios.
Esta vez le escribí, como
siempre, a Karina y a Carlitos: tengoooo una idea, ¿qué tal sí... ? Y nos
pusimos a trabajar juntos y así arrancó todo.
Esta experiencia tuvo sus sombras
también, constante que a algunas personas les gusta hablar de superación, de
metas cumplidas y bla-bla-bla... pero, las metas cumplidas de otros les
amargan.
Sin embargo, siento que ha sido
un espiral de bendiciones. Personas que no me conocían escribiéndome: “¿Tú eres
la que está reuniendo para los chicos de Venezuela?”. Mis hermanitos migrantes,
regados por el mundo: “Yasury, te transfiero los últimos dos dólares/euros que
me quedan en la cuenta, es que no cobro sino a final de mes pero, espero sirva
para algo”. Un repartido de Amazon llegó al cole, y al ver el mapa de Venezuela
en la alcancía/húcha preguntó: ¿Y esto?,
y al responderle: “Es para unos chicos de Venezuela”; puso 4 euros y dijo: “Allí van dos
camisetas”; de seguro que era un paisano venezolano. Unos desde la sencillez
dieron poco y otros desde el esfuerzo y la generosidad dieron mucho: ¡A todos
gracias!
Cada mañana me topo en mis redes
sociales con un chico que lleva la camiseta, con una cartelera con esa llamita
de esperanza ¡Qué felicidad hacer brillar la luz en medio de nuestro pueblo!
Qué gratitud con la acción de Dios.





