miércoles, 6 de diciembre de 2017

Valiente

Un ejército de escudos de cartón, unos Nike derruidos y una mirada arrebatada que se deja ver entre una franela enmarañada y ahumada, empapada de lacrimógenas. Pie de foto “Valiente”.  Esta fotografía me la tope unas cuantas veces en varias redes sociales, asfixiando las frustraciones mías y las de tantos venezolanos, como una bandera que enarbola el del discurso político y como una bandera blanca de tregua que extiende nuestra maltratada dama, Venezuela.

Me da vueltas en la cabeza sus matices y aquel “Valiente”. Es una palabra que nos ha perseguido desde nuestra génesis como nación: Valiente Bolívar, conquistador de libertades; valiente los guerrilleros de la política, valiente la guarimba;  el patea bombas... Idolatramos la fotografía del caído que cobra importancia luego de desplomarse: Negro Primero, Ruiz Pineda, Neomar. 

“Tengo que ser valiente, valiente, subir mi voluntad a otro nivel”, pues, no me podría sonar en la cabeza otra cosa que no fueran estos paisanos, Nacho y Víctor Muñoz, es que en Venezuela se sufre gozando. Me pregunto qué es ser valiente ya que, pareciera ponerse de moda la bendita palabra, y encontré tantos rastros de ella a mi alrededor:

Valiente es Andrea que se vino a Madrid con su metro de altura, su sonrisa tierna, su carrera a media y solita.

Valiente es Miguel que la primera vez que se montó en una avión con vuelo internacional fue para irse.

Valiente son todas las mamás, papás y abuelitos que aprendieron a echar la bendición desde notas de Whatsapp, que aprendieron a hablar a diario por videollamadas con sus hijos y nietos, esos mismos que no sabían ni cambiar el televisor, esos que te decían: ¡Mijo usted que sabe manejar este perol, hágame un favor!

Valientes los que se fueron a ser papás en otras tierras sin saber cambiar un pañal. Y los que optaron: o me enamoro o me voy; después de todo no era ni tan necesario casarse antes de los treinta o graduarse en los cinco años.

Valiente son mis muchachos que están montando un musical en pleno valle de balas.

Valiente son los chamos que siguen yendo a clase. María José que presentó la tesis con excelencia.

Valiente es Maerielita que decidió ser mamá, decidió dar vida entre tanta escasez. Kathe y Armando que construyen un mundo para Isabella.

Valiente es mi hermana que sigue con la bodega, que hoy vende sal y mañana apio pero, que no deja de vender.

La valentía no es una corona de Miss es un pesado escudo que nos destroza los nudillos pero, nos protege la cabeza.


lunes, 30 de octubre de 2017

Y perdí la cuenta...

Y pasaron 4,5,6,7,8 y vamos rumbo al  noveno mes, y sí, tuve que contar con los dedos para saber cuántos meses habían pasado desde aquel 16 de febrero.

Hay gente súper interesante que la vida le da para escribir algo de ellos todos los días... A mí o me faltan cosas interesantes o me falta ego, no sé o simplemente la vida no me da.

Al tema:
Estos meses de vacío en el estómago. Hasta aquí podría quedar esta entrada y resumiría todo pero, de la vida lo mejor son los detalles.

Meses de limpiar, limpiar y limpiar. Perdí la cuenta de cuántos baños he lavado pero, también de la gratitud que te demuestra la gente por tu trabajo bien hecho. No sé hacer las cosas de otra forma que no sea bien. A veces las manos arden pero, más arde el corazón de gratitud cuando caes en cuenta que tu mamá, por ti, hizo eso mismos por 20 años. No me cabe el orgullo.

Perdí la cuenta de cuántas veces al día  se nos nublan los ojos mientras hablamos con nuestros amigos y seres queridos. El emigrante "por obligación" como llamo a quienes salimos de nuestra tierra sin querer lleva consigo una sonrisa agridulce, una mirada en el cielo y el corazón en Venezuela. Te vuelve el alma al cuerpo por un segundo cuando  te dice "gracias por enviar esta medicina" porque sabes que tu mamá preferiría aguantar el dolor de espalda con tal de poder abrazarte a diario de nuevo, pero como tú no te lo perdonarías aquí estás embalando cajas hasta para el vecino.

La soledad del que no logra enamorarse de nuevo, el que tiene su amor a distancia, la pareja que no consigue apartamento o empleo: son algunas de las cosas que escucho de mis amigos, también, emigrantes. La emigración trastoca toda la vida, la tuya y la de los tuyos. Pues, nos toca hacer de tripa corazón: ¿Qué nos mantiene? La nefasta esperanza, la terquedad llanera, el bailar hasta la danza fúnebre y el navegar este caudal de lágrimas sobre la canoa de nuestra sonrisa. No pretendas que alguien te entienda la alegría cuando tus redes sociales son una vitrina del terror que vive nuestro país. Somos así, de unos contrastes de vértigo, y pues, estos tiempos que nos han tocado vivir nos han hecho hiperaflorar nuestras locuras.

Ya tengo trabajo nuevo, en una compañía de publicidad y reparto y solo puedo decir: Gracias, Señor, gracias, porque no te dejas ganar en generosidad. Me ha permitido verme de nuevo recordar un poco quién era, quien soy, en ocasiones la vida diaria nos puede desdibujar.

Hagamos que esto valga la pena, es el pensamiento de cada mañana.

Amor es...

, como las barajitas...

Podríamos compararlo con una planta pero, podría decir que es un niño recién nacido: nos enternece a pesar de sus malos olores y los desvelos que nos causa. Como tal, hay que alimentarle de forma adecuada y en los tiempos justos. Todo lo que se le dé es lo que aprenderá.Es llenarlo de todo lo hermoso que nos da y darle todo lo hermoso que esperamos dé.
Sí, todo tiene su tiempo pero, no hay que dejar para mañana lo que se puede amar hoy.

Hay que darnos segundas oportunidades pero, hay que exigirnos primeras mejoras.
Para el amor vale la pena maquillarse aunque estemos cansadas.El amor es una sumatoria de gestos cotidianos.

miércoles, 23 de agosto de 2017

Desnudez

Perdón por el lugar común del título...
Siempre me han enternecido los bebés con pies descalzos, cubiertos solo con su pañal, es una imagen para mi alucinante, que me conmueve.

La desnudez es el abismo más ausente de certeza, es la impresión de los límites del universo, nos llena de vacío y por eso tal vez nos da tanto miedo.

"Si fuese por ti andarías desnuda" me han increpado decenas de veces mis seres cercanos cuando gozo de andar con  minifalda. Pues, sí, andaría desnuda, ahorraríamos mucho en ropa; mucho tiempo en escoger, en vestirnos y desvestirnos; sería un duro golpe para la industria de la moda pero, ellos son muy creativos y seguro hallarían una solución. También, tendríamos que hacer más ejercicios porque no tendríamos donde esconder nada, eso para los que se preocupan por su "apariencia" pero, en fin quizás seríamos un poco más libre.

Para quienes cuestionan la desnudez y hasta la satanizan solo recuerdo que los actos más sublimes del ser humano, para mi, se hacen con este traje: nacemos desnudos,  nos entregamos a otro al hacer el amor desnudos, experimentamos la libertad al atrevernos a bañarnos en la playa desnudos, por citar algunos.

Sin embargo, la bala que se disparó, la boba nuclear que se activó y las mentiras en el senado por lo general vinieron de alguien bastante vestido.

sábado, 5 de agosto de 2017

El oratorio nos preparó para emigrar


40° es la temperatura de Madrid estos días, pudiera decir que los días de misiones en la Guajira me prepararon para poder pensar a pesar del calor asfixiante. ¿Cuántos baños lavamos en el Centro Juvenil? ¿Cuántas meriendas servimos en el oratorio? ¿Cuánto hicimos sin saber hacer en las misiones? Definitivamente, el oratorio nos preparó para emigrar.

Abrirnos a conocer otras culturas, a tocar puertas, a valorar lo poco y la austeridad «como si estuviéramos de misiones» no se nos ha hecho fácil pero, sí familiar; solo que no entregamos la programación de Semana Santa sino nuestro Curriculum pero, el testimonio de responsabilidad, trabajo en equipo, solidaridad y entrega es el mismo, el del Evangelio ¡Gracias, Señor, por lo aprendido en el Oratorio!

Estamos experimentando al Don Bosco emigrante, ese que parte de I Becchi a labrar sus sueños. «Albañil, carpintero, zapatero, herrero» como coreamos en la canción "Juan Bosco va", podríamos agregarle: Vendedor de puerta a puerta, chica de limpieza, Deliveroo o cualquier otros repartidor pero, sin duda «con orgullo un día lo enseñaremos».

A cada ciudad llegamos contactando a quién está allí del MJS así lo hayamos visto una sola vez en un encuentro juvenil, tenemos la certeza de que allí hay un amigo. Nos reagrupamos, en esa persona nos sentimos en casa. Para mi una mención especial la tiene Miguel y Geraldyn se han transformado en mi hogar, gracias por tanta valentía, por arriesgar tanto por mi. No nos fuimos del oratorio agrandamos los patios.

Hemos constatado en carne propia que quien es Iglesia en ningún lugar del mundo se encuentra solo pues, hemos buscado la iglesia más cercana y hemos sido acogidos, en medio de la diversidad simplemente porque «esta gente si es chévere» o «Salesianos tenían que ser». Nuestra Familia Salesiana que nos abre puertas, nos hace pasar y nos hace sentir en familia: Chema, Susana y Nacho se suman a nuestra lista de santidad. 

La sonrisa es nuestra trinchera y la alegría nuestra metodología, ambas irrenunciables, ambas son nuestra capa y escudo,aunque de tanto en tanto las refresquemos con algunas lágrimas, que se vacían y sacan frente al Sagrario, que se ha convertido en nuestro portal mágico a cualquier lugar, a nuestra amada Venezuela.

Los que hoy se preparan: Fotografía perfecta
Al conversar con los oratorianos emigrantes concluimos siempre en lo mismo «¡Es que María Auxiliadora!» Y es que nuestra vida se ha transformado en un huracán de milagros cotidianos: así de desestabilizador, incierto y deslumbrante. María nos cubre con su manto y nos defiende a cetrazo. No existe un segundo que no deje de sentir su auxilio, la dulzura de su mano. Nunca la sentí tan valiente, tan aguerrida, tan mamá protectora.

No nos sentimos preparados para esto pero, estamos aprendiendo mientras lo
hacemos, tenemos la certeza que con sacrificio ganaremos al final todos, esa es la ley del oratorio.

lunes, 31 de julio de 2017

Por sus frutos, es una guerra

«Por sus frutos los reconocerán» (Mt 7,20)

La historia está lejos de ser un guión escrito, pareciera más bien una suerte de retazos de papel que son entretegidos con hilos de memoria.

Quiénes han estado inmersos en momentos cruciales de la historia quizás tenían fuera de vista el título que les colocarían a los tiempos que vivieron... Dudo que el dinosaurio supiera que pertenecía a la prehistoria.

En un ejercicio de atrevimiento me permito calificar el momento que vivimos los venezolanos como una guerra. Mi sentencia es atrevida pero, no infundada.

Por sus frutos: vivimos una guerra.

Si se siembra el odio en el discurso: vivimos una guerra.
Si hay ustedes y nosotros: vivimos una guerra.
Si se destruyen los puentes y las calles: vivimos una guerra.
Si hay huérfanos por padres y madres asesinadas a diario: vivimos una guerra.
Si hay hambre y se desayunan penurias: vivimos una guerra.
Si dejó su tierra y partió huyendo al extranjero: vivimos una guerra.
Si hay un joven con un disparo en la cabeza: vivimos en una guerra.

Mis hermanos chavistas dirán que es «la guerra económica», yo digo que guerra es guerra.

Silencio para escuchar las detonaciones: las físicas en la calle o el corazón que explota a diario.

domingo, 4 de junio de 2017

Son tres

He descubierto que no sé extrañar como lo hacen todos, no me siento triste, aunque desee estar con la gente que amo, ellos se han transformado en un motor de lucha.

Nuevo trabajo

Trabajé una semana en una inmobiliaria y pues, eso de vivir de ventas nunca ha sido lo mío así que me fui a trabajar en una compañía de limpieza, sí de limpieza con lo que he aprendido varias cosas:

1.-  A las personas les infarta más que una licenciada limpie en España a que no pueda pagar sus necesidades básicas en Venezuela, trabajando como licenciada. Nos toca limpiarnos de prejuicios profundamente.

 2.- Este país es desarrollado no porque tenga un sistema de transporte genial, ni por sus museos, ni por sus calles sino porque he experimentado el mismo trato digno y cariño (siento la chica que limpia) que el que dan al propietario del lugar en el que limpio. Equipararnos, más allá de nuestras ocupaciones, es una muestra de crecimiento social: no es lo que hacemos lo que nos define es lo que somos, es nuestro ser. Por eso no dejo de hacer crónica de este camino, por eso mientras barro solo pienso, creo, planifico y proyecto… Aprendo.

3.- Y cómicamente: ¡Lo hago bien! Se sorprenden porque lo hago muy bien y me felicitan. Y solo digo una cosa; desde el oficio que tengamos los venezolanos, DEBEMOS hacerlo bien, distinguirnos por nuestra eficiencia, es el mayor aporte que podemos dar de momento a nuestros compatriotas: dejar la puerta abierta para los que viene detrás.

A diario

Es muy extraño porque tu oído desarrolla un radar para detectar a venezolanos hablando y se cruzan los sentimientos porque:

1.- Te encuentras a “los venezolanísimos” (así decidí apodarlos): los que se alegran y te abrazan como si te conocieran de toda la vida: allí en su corazón también, está sembrada la tierra que les vió nacer.

2.- Los fantasmas: los que están quebrados por dentro; los que en tu acento, que es también, el suyo; solo escuchan el fantasma del lugar de donde viene huyendo. A ellos no los juzgo por verme como si estuviera cubierta de mugre, en ellos solo veo inseguridad, deberán de curarse.

3.- Y los “como yo” que como no saben si se van a encontrar “venezolanísimos” o “fantasmas” solo escuchan con atención en el metro, mientras sonríen y agradecen a Dios por su gente.  

Experimento una tripolaridad en mis redes sociales:

1.- Los que publican a sus hijos, sus Baby Shower, sus viajes por el mundo y ese “cómo debería de ser el mundo feliz”.

2.- Bombas lacrimógenas, perdigonazos, lágrimas, discursos de reivindicación, dictadura, gritos de libertad, jóvenes ensangrentados. Mi país en llamas y gas. A esto añado el inciso de respeto y agradecimiento que tengo con quienes luchan honestamente por redireccionar nuestro rumbo como país. Las marchas “temáticas”: mujeres, abuelitos, músicos, médicos, en el exterior, estudiantes y pare usted de contar solo puedo resumirlo como un gran “’¡Todos estamos obstinados de este rollo”; hay cansancio, que nos lleva a salir; este gobierno tiene que entenderlo, ¡TIENE!

3.- Un atlas de países pues, todos mis amigos están diseminados en el mundo así, que con solo abrir mis redes sociales viajo desde el centro de Caracas hasta Estambul.

Y pues, al final de este paseo web la alegría, el dolor, las disyuntivas y la dispersión arman un pogo de Ska en mi pecho.


Y como se habrán dado cuenta todo viene de tres, ya son tres meses. 

martes, 9 de mayo de 2017

No estoy

Porque hay guerra afuera y solo es reflejo de la que llevamos por dentro. Haciendo un ejercicio necesario de aprender a decir, "¡No!", hago mi tarea liberado de esta semana diciéndolo y poniendo puntos a frases cortas y necesarias.

No estoy para palabras a medias.
No estoy para quien no desee ser feliz, y trabaje por ello cada segundo de su vida.
No estoy para quien no se muestra tal cual es; con bordes de oro y costuras de rasgados.
No estoy para quien no entiende la sencillez.
No estoy para quien no sepa a café: cálido, dulce y fuerte.
No estoy para el que no pide perdón a tiempo.
No estoy para el que mira sobre el hombro, desconociendo la acera con la que se tropezará.

No estoy para quien no está.

Texto en construcción

Aunque no está en contexto, quiero dejar esto como un apunte mental, que necesariamente debo seguir trabajando. 

APUNTES

Un novio espera a su novia en la esquina.
Una pareja de ancianos sube las escaleras del Metro tomados de la mano.
Unas niñas se comen a besos al cruzar la calle.

Madrid es una ciudad hermosa,
una ciudad para amar.

Y para quienes nos hemos distanciado de esto de amar en pareja pudiera ser una daga filosa que atraviese nuestra alma.

Trotando por el parque el Retiro me he deslumbrado viéndolos besarse y masoquistamente me he maravillado en la capacidad que tiene el ser humano para amar, en lo deseable que es poder compartir el caminar.


Y aquí yo...

Me he descubierto más enamorada y embelesada por lo extraordinario que es amarnos, mirarnos, soñarnos, ilusionarnos, así en primera persona del plural, en presente simple; pasando por alto si son niño-niña, niña-niña, niño-niño; así andamos.

No creo que haya “tiempos”, ni “formas” “correctas” para AMAR creo profundamente que es un continuo intentar.

Me preguntó un amigo ¿Pero, qué es indispensable para ti en esa persona? Me quedé muda y respondí un montón de sandeces, pero, creo que puedo decir no hay nada indispensable; no sé si preocuparme o alegrarme; no sé, creo que hay que seguir pensándolo. No puede ser de otra forma, estamos hablando del amor, hay que dedicarle su tiempo. Hasta tanto solo digo que valga la pena así sea solo un beso en una tarde, que dure solo el tiempo para que haga crecer el alma, que sea incomprensible, que cargue tu mirada de nobleza, a eso se me parece el amor.
Y no sé si tendré que conquistarte, no sé si nunca llegarás, no te conozco y ya quiero ser una mejor versión de mi para ti.


domingo, 16 de abril de 2017

Madrid se escribe con “M” de mezcla

Sí, así de rápido y volando otro mes. 

La anécdota

Tuve mi primer empleo aquí en el que desayunaba mi arepa a la venezolana; almorzaba con palitos chinos (mucho arroz), con dos bolivianos, dos colombianos, tres chinos, tres españoles, un filipino y un nigeriado; en la tarde tomaba té con un marroquí, y cenaba con mi familia ecuatoriana. La interculturalidad que “flipas”, como dicen aquí. Desdoblar lo conocido para dar apertura al compartir con la variedad del otro, hacer contacto con su forma de ver, comer, sentir, creer, vivir. Entran en discusión todas las seguridades que hemos tenido en nuestra vida para entrar en la zona del aprendizaje continuo ¡Qué flipas! ¡Qué chévere!

Este mes ha sido multisentimientos.

ALEGRÍA: Trabajé por primera vez en una tienda de chinos, como dependiente (vendedora).

IRONÍA: Me despidieron pasada las dos semanas, (el día de mi cumpleaños: la mueca más grande del mundo).

APRENDIZAJE: Nunca me habían despedido de un trabajo, menos el día de mi cumpleaños, (ya sé que se siente, eso es ganancia), tengo otro cuento para contar.

La espectadora


Ver las redes sociales es ver una vitrina de horror que tortura la esperanza y nubla los propósitos.

“DICTADURA”: Me eriza la piel como ya hemos titulado a pierna suelta el gobierno venezolano; una y otra vez suena: DICTADURA. Lo he leído muchas veces en libros, pero, nunca me imaginé ser parte de una DICTADURA.

Al final de este mes se me hace imposible hablar de Venezuela y que no se me nuble la vista.

Giros


Ha sido un constante:

Fregona en lugar de mopa.
Balleta en lugar de trapito para la cocina.
Percha en lugar de gancho para ropa.
Sudadera en lugar de sweater.
Glorieta o rotonda en lugar de redoma.
Móvil por celular.
Tirar por botar.
Coger por agarrar.
¡Qué Way! es como ¡Qué chévere!
¡Qué flipas! es como ¡Qué enloqueces!
Las chicas de Gran Vía son las de “La Libertador” o “La luz eléctrica”
Y pare usted de contar.

La Semana Santa de misiones, trabajo, sudor y fe popular se transformó en días en la casa, procesiones programadas, ilusiones y oraciones autoadministradas. Mi fe se acrisola en el cambio y es delirante como Dios atraviesa nuestros sentidos, como su universalidad desgarra nuestras distancias, como su presencia barre nuestras desesperanzas porque para Él, NADA es imposible.


miércoles, 22 de marzo de 2017

¿Y qué pasa cuando te devuelven la noche?

Recientemente he tenido la oportunidad (bendición) de pasear, entiéndase: caminar, por las calles de Madrid de noche. Solo pienso: ¿Y qué pasa cuando te devuelven la noche?




Te devuelven la capacidad de pintar fluorescente en medio de la oscuridad.

Te devuelven la picaresca de alucinar con la caricia de asfalto.

Te devuelven las pisadas de las musas.

Te devuelven la pasión de la nada.

Te devuelven el ángel del deseo.

Te devuelven la sorpresa de la nocturnidad.

Te devuelven la oportunidad de jugar en medio de la nada, con nada y sentir todo.

Te devuelven el sentir.

Te devuelven el lado inhóspito de tu vida posible.

Te devuelven la confianza del niño que camina sobre la nada y recorre el todo.

Te quiero devolver la noche.


jueves, 16 de marzo de 2017

Mes 1

Y comienzas a aprender a caminar, de nuevo.

¿Qué se extraña? Lo extrañable.

Y es absurda la confianza que te manifiestan todos. Y ni en tus mejores ilusiones puedes predecir cuánto te aman, cuánto, y qué extrañan de ti.

Comienzas a prescindir de todo, porque has prescindido de todos.

Redescubres que hablas muy deprisa. Descubres por tus propios ojos que estabas en una burbuja de alquitrán.

Empiezas a desempolvar los sueños y reciclar los deseos.

Aprendes a pedir de una cosa a la vez.

Rescatas la dignidad que hay en cada detalle de la vida.

Y sí, son frases en retazos porque todo está en retazos.

Respiro.

Es esta paz.


martes, 28 de febrero de 2017

¡Suelta!

Recientemente me he topado con varios relatos biográficos bastante maravillosos e impactantes y también, he observado con detenimiento varias situaciones de vida propias y de personas cercanas lo cual ha generado en mi algunas ideas sueltas que nos invitan a soltarnos.

Es importante que se nos olvide el miedo a hacer el ridículo, una mala costumbre que heredamos de quienes en otrora fueron soñadores y hoy son fósiles extintos.

Y es que tenemos chantajeado al presente con una promesa de futuro; haciéndonos especialistas en sabotearnos la felicidad.

Quisiera que hicieras el ejercicio de cerrar los ojos y me dijeras: sino no existiera este cuerpo que nos encierra y define, sin edades, sin colores, ni contexturas; con quién estarías hoy, a quién elegirías, no para tomarlo de la mano porque no hay manos, sino para tomarlo del alma para ser juntos, no estar sino SER, que se parece más a vivir, que a simplemente el  permanecer.

Me he quedado en silencio unos minutos, cosa muy extraña en mi, para observar la pasión con la que habla la gente que tiene pasiones y la muerte que expide en su aliento el que decidió dejarse llevar como piedra por el oleaje. Es necesario aferrarse a la pasión como ese impulso eléctrico que nos descontrola pero, nos catapulta, quizás después del arrojo resultemos algo muertos, quizás se muerda el miedo, o se muera la seguridad o el apego, algo morirá solo algo, el resto quedará vivo. No podemos menos que vivir, no podemos, sería desperdiciar el tránsito por este mundo. Y la pasión no es bienestar, la pasión es arrastre y desestabilización de a ratos, es abandono del canal regular en ocasiones, es sonrisa en medio de la tormenta de arena, es irreverencia y contraste, es levitar en el jardín.
¡Gracias, Miguel Goncalves, por la volada!