domingo, 16 de abril de 2017

Madrid se escribe con “M” de mezcla

Sí, así de rápido y volando otro mes. 

La anécdota

Tuve mi primer empleo aquí en el que desayunaba mi arepa a la venezolana; almorzaba con palitos chinos (mucho arroz), con dos bolivianos, dos colombianos, tres chinos, tres españoles, un filipino y un nigeriado; en la tarde tomaba té con un marroquí, y cenaba con mi familia ecuatoriana. La interculturalidad que “flipas”, como dicen aquí. Desdoblar lo conocido para dar apertura al compartir con la variedad del otro, hacer contacto con su forma de ver, comer, sentir, creer, vivir. Entran en discusión todas las seguridades que hemos tenido en nuestra vida para entrar en la zona del aprendizaje continuo ¡Qué flipas! ¡Qué chévere!

Este mes ha sido multisentimientos.

ALEGRÍA: Trabajé por primera vez en una tienda de chinos, como dependiente (vendedora).

IRONÍA: Me despidieron pasada las dos semanas, (el día de mi cumpleaños: la mueca más grande del mundo).

APRENDIZAJE: Nunca me habían despedido de un trabajo, menos el día de mi cumpleaños, (ya sé que se siente, eso es ganancia), tengo otro cuento para contar.

La espectadora


Ver las redes sociales es ver una vitrina de horror que tortura la esperanza y nubla los propósitos.

“DICTADURA”: Me eriza la piel como ya hemos titulado a pierna suelta el gobierno venezolano; una y otra vez suena: DICTADURA. Lo he leído muchas veces en libros, pero, nunca me imaginé ser parte de una DICTADURA.

Al final de este mes se me hace imposible hablar de Venezuela y que no se me nuble la vista.

Giros


Ha sido un constante:

Fregona en lugar de mopa.
Balleta en lugar de trapito para la cocina.
Percha en lugar de gancho para ropa.
Sudadera en lugar de sweater.
Glorieta o rotonda en lugar de redoma.
Móvil por celular.
Tirar por botar.
Coger por agarrar.
¡Qué Way! es como ¡Qué chévere!
¡Qué flipas! es como ¡Qué enloqueces!
Las chicas de Gran Vía son las de “La Libertador” o “La luz eléctrica”
Y pare usted de contar.

La Semana Santa de misiones, trabajo, sudor y fe popular se transformó en días en la casa, procesiones programadas, ilusiones y oraciones autoadministradas. Mi fe se acrisola en el cambio y es delirante como Dios atraviesa nuestros sentidos, como su universalidad desgarra nuestras distancias, como su presencia barre nuestras desesperanzas porque para Él, NADA es imposible.


2 comentarios:

  1. Flipo al leerte!

    Ánimo. Estamos juntos en esta aventura. Que la vida nos junte para un café y te cuento mis cuentos!

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