Nos hizo sentir la vulnerabilidad del miedo, lo fracturables
que somos y nuestra pasión por la vida. Saborear el adiós con oportunidad de
volver a saludar.
Tu sueño se ha curtido con la diáspora de la pólvora. Has
dudado y creído de nuevo en la humanidad. Has vivido la indefensión.
Si aún sostienes esa mirada noble y acaramelada eres mucho
de amar. Eres un don que ha sobrevivido a la balacera.