miércoles, 20 de julio de 2016

Haciéndolo mal

(Después de un día contaminado: escuchar "Sorry" de Beyonce y escribir, cuando la "H" no es muda)












Hay días llenos de noche
Hay corazones hechos de cristales parabrisas que se quebrantan con un golpe y permanecen fragmentados
Hay melazas amargas
Hay un “si hubieses llegado en otro momento serías menos infierno y más primavera”
Hay dudas certeras
Hay miradas repletas de lágrimas que se transforman en sol, mar, arena y playa.
Hay ira, hay vida comprimida
Hay parques de cristal con niños de hierro teñidos de calle y de luchas añejas encrispadas de viento
Hay tristezas vencidas
Hay una taza de agua enardecida


Sed de antítesis contra los siempre

Ella siempre come menos
Ella siempre es más delicada
Ella siempre es menor
Ella siempre es
más bajita
Ella siempre pesa menos
Ella siempre es más ordenada
Ella siempre sabe cocinar
Ella siempre se arregla cuando le gusta alguien
Ella siempre espera que la besen
Ella siempre habla más educada
Ella siempre es menos mal encarada
Ella siempre se sienta derecha
Ella siempre sabe donde trae la cabeza
Ella siempre recibe sorpresas
Ella siempre, ella siempre, ella siempre

(Texto en construcción con tantas ellas)

viernes, 1 de julio de 2016

Retazos de texto con contexto

Encender la computadora y escribir.

“Nos ha pegado duro la adultez”, comentaba con Mauxi. Sin duda, la vida se plantea como un aluvión de… de todo.

“Te extraño mamá, ya llegué a la residencia”, “hermana, que mal que no nos vimos este fin pero, mi sentido pésame por el perro que murió”, “ya tengo listo el apostillado del título” La habitación se tapiza de frases con autores procedentes de distintas latitudes.

Hace días nuestra vida se ha transformado en un muro de publicaciones en la que cada quien deja su comentario quizás, por eso andamos buscando las miradas profundas para anclarnos y allí sentir y sentar un hogar, que es tan efímero como un chinchorro en la Luna.

Nos hicimos más sensibles a la franqueza y a la fraternidad. Aprendimos a amar el modesto cariño. La amistad es la tabla de la cual como náufragos nos aferramos en abrazos desventurados condenados a culminar, abrazos que recordamos como puntos suspensivos.

Se desdibujó la línea: ya la casa es oficina y la oficina patio abierto de juegos y de risa. Se almuerza el mismo sabor y se rumea café para sentirse en casa; arrancar de cada rincón un rostro de casa. Cada día es un reencuentro y en cada rostro familiar ya hay una familia.

Se ha convertido en extraño el no estar en un lugar extraño cada tres días, olvidamos cuando estuvimos todo el mes en la misma ducha. Se ha transformado en rutinario el sentirse hospedados, será el preámbulo que nos prepara al desarraigo, el descolocamiento que se nos ha tatuado en el rostro.
Siempre seremos vecinos del desconocido, mendigos de distancias, huéspedes agradecidos, nómadas de la posmodernidad.