lunes, 30 de octubre de 2017

Y perdí la cuenta...

Y pasaron 4,5,6,7,8 y vamos rumbo al  noveno mes, y sí, tuve que contar con los dedos para saber cuántos meses habían pasado desde aquel 16 de febrero.

Hay gente súper interesante que la vida le da para escribir algo de ellos todos los días... A mí o me faltan cosas interesantes o me falta ego, no sé o simplemente la vida no me da.

Al tema:
Estos meses de vacío en el estómago. Hasta aquí podría quedar esta entrada y resumiría todo pero, de la vida lo mejor son los detalles.

Meses de limpiar, limpiar y limpiar. Perdí la cuenta de cuántos baños he lavado pero, también de la gratitud que te demuestra la gente por tu trabajo bien hecho. No sé hacer las cosas de otra forma que no sea bien. A veces las manos arden pero, más arde el corazón de gratitud cuando caes en cuenta que tu mamá, por ti, hizo eso mismos por 20 años. No me cabe el orgullo.

Perdí la cuenta de cuántas veces al día  se nos nublan los ojos mientras hablamos con nuestros amigos y seres queridos. El emigrante "por obligación" como llamo a quienes salimos de nuestra tierra sin querer lleva consigo una sonrisa agridulce, una mirada en el cielo y el corazón en Venezuela. Te vuelve el alma al cuerpo por un segundo cuando  te dice "gracias por enviar esta medicina" porque sabes que tu mamá preferiría aguantar el dolor de espalda con tal de poder abrazarte a diario de nuevo, pero como tú no te lo perdonarías aquí estás embalando cajas hasta para el vecino.

La soledad del que no logra enamorarse de nuevo, el que tiene su amor a distancia, la pareja que no consigue apartamento o empleo: son algunas de las cosas que escucho de mis amigos, también, emigrantes. La emigración trastoca toda la vida, la tuya y la de los tuyos. Pues, nos toca hacer de tripa corazón: ¿Qué nos mantiene? La nefasta esperanza, la terquedad llanera, el bailar hasta la danza fúnebre y el navegar este caudal de lágrimas sobre la canoa de nuestra sonrisa. No pretendas que alguien te entienda la alegría cuando tus redes sociales son una vitrina del terror que vive nuestro país. Somos así, de unos contrastes de vértigo, y pues, estos tiempos que nos han tocado vivir nos han hecho hiperaflorar nuestras locuras.

Ya tengo trabajo nuevo, en una compañía de publicidad y reparto y solo puedo decir: Gracias, Señor, gracias, porque no te dejas ganar en generosidad. Me ha permitido verme de nuevo recordar un poco quién era, quien soy, en ocasiones la vida diaria nos puede desdibujar.

Hagamos que esto valga la pena, es el pensamiento de cada mañana.

2 comentarios:

  1. QUE BELLAS LINEAS MI ABRIL,MI CORAZON SE PUSO CHIQUITO Y FUE INEBITABLE QUE NO ME LLENARA DE NOSTALGIA AL LEER ESTO. BENDITO SEA DIOS PORQUE TE HA REGALADO TENER UN NUEVO EMPLEO. EXITOS Y BENDICIONES. UN BESO,UN ABRAZO, MI CARIÑO Y MI ORACION! TE QUIERO Y TE APRECIO UN MUNDO! :)

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  2. Me encanta hermanita, te sigo, te leo y te quiero.

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