sábado, 5 de agosto de 2017

El oratorio nos preparó para emigrar


40° es la temperatura de Madrid estos días, pudiera decir que los días de misiones en la Guajira me prepararon para poder pensar a pesar del calor asfixiante. ¿Cuántos baños lavamos en el Centro Juvenil? ¿Cuántas meriendas servimos en el oratorio? ¿Cuánto hicimos sin saber hacer en las misiones? Definitivamente, el oratorio nos preparó para emigrar.

Abrirnos a conocer otras culturas, a tocar puertas, a valorar lo poco y la austeridad «como si estuviéramos de misiones» no se nos ha hecho fácil pero, sí familiar; solo que no entregamos la programación de Semana Santa sino nuestro Curriculum pero, el testimonio de responsabilidad, trabajo en equipo, solidaridad y entrega es el mismo, el del Evangelio ¡Gracias, Señor, por lo aprendido en el Oratorio!

Estamos experimentando al Don Bosco emigrante, ese que parte de I Becchi a labrar sus sueños. «Albañil, carpintero, zapatero, herrero» como coreamos en la canción "Juan Bosco va", podríamos agregarle: Vendedor de puerta a puerta, chica de limpieza, Deliveroo o cualquier otros repartidor pero, sin duda «con orgullo un día lo enseñaremos».

A cada ciudad llegamos contactando a quién está allí del MJS así lo hayamos visto una sola vez en un encuentro juvenil, tenemos la certeza de que allí hay un amigo. Nos reagrupamos, en esa persona nos sentimos en casa. Para mi una mención especial la tiene Miguel y Geraldyn se han transformado en mi hogar, gracias por tanta valentía, por arriesgar tanto por mi. No nos fuimos del oratorio agrandamos los patios.

Hemos constatado en carne propia que quien es Iglesia en ningún lugar del mundo se encuentra solo pues, hemos buscado la iglesia más cercana y hemos sido acogidos, en medio de la diversidad simplemente porque «esta gente si es chévere» o «Salesianos tenían que ser». Nuestra Familia Salesiana que nos abre puertas, nos hace pasar y nos hace sentir en familia: Chema, Susana y Nacho se suman a nuestra lista de santidad. 

La sonrisa es nuestra trinchera y la alegría nuestra metodología, ambas irrenunciables, ambas son nuestra capa y escudo,aunque de tanto en tanto las refresquemos con algunas lágrimas, que se vacían y sacan frente al Sagrario, que se ha convertido en nuestro portal mágico a cualquier lugar, a nuestra amada Venezuela.

Los que hoy se preparan: Fotografía perfecta
Al conversar con los oratorianos emigrantes concluimos siempre en lo mismo «¡Es que María Auxiliadora!» Y es que nuestra vida se ha transformado en un huracán de milagros cotidianos: así de desestabilizador, incierto y deslumbrante. María nos cubre con su manto y nos defiende a cetrazo. No existe un segundo que no deje de sentir su auxilio, la dulzura de su mano. Nunca la sentí tan valiente, tan aguerrida, tan mamá protectora.

No nos sentimos preparados para esto pero, estamos aprendiendo mientras lo
hacemos, tenemos la certeza que con sacrificio ganaremos al final todos, esa es la ley del oratorio.

1 comentario:

  1. Gracias por tu testimonio. Dios cuide a todos los q han tenido q salir de nuestra tierra por la triste realidad en la q nos sumergió la ideología política de unos y la indiferencia de muchos de nosotros. Dios está escribiendo derecho en renglón torcido, aunque no sepamos comprender ahora lo q pasa y su sentido. Me da aliento lo q compartes... Un abrazo de hermano a todos los q son d esta tierra y siembran un poco d Venezuela en otros paises

    ResponderEliminar