En estos tiempos de dificultad hemos
extendido nuestras manos a todos por doquier y con mal sabor, en ocasiones,
tendiendo nuestras manos la hemos recogido con los dedos mordidos.
Me quedo perpleja cómo escasea la
gratitud. Ayudar y ayudar y al final recibir solo la respuesta grosera de quién
se queja cuando ya no puedes ayudar más, olvidado lo que has recibido con anterioridad. La memoria corta es un cáncer que nos
corroe.
Para ello he decidido pensar en
varias cosas que nos pudieran ayudar para ser más agradecidos:
Hazte una fotografía, más que panorámica,
una fotografía 360º para que veas quienes están contigo.
Toma una tiza y escribe en una
pizarra una lista de favores que has recibido y debes devolver en algún momento.
Haz una lista del amor que te han dado, sin pedirlo en ocasiones, y recuerda siempre que EL MUNDO NO TE DEBE NADA, naciste sin pedirlo y de allí
para adelante solo debes esforzaste para nutrir y aportar lo que has recibido:
LA VIDA.
¿Genera dolor la ingratitud?: Sí.
¿Nos vamos a cerrar como una cebolla y ponernos maloliente?: No. Considero que
debemos practicar la bondad a diario, es necesaria, no importa la respuesta que
recibamos pues, su respuesta habla de ellos no de ti. Ahora bien, “el amor no
quita conocimiento”, como me decía Sor Yuri, por ende, NO SE QUEDE ALLÍ; ¡muévase!
Hay otra mano que necesita su calor, hay mucho bien por hacer. Todo lo que
se da, como el viento, en algún momento
regresará.
No hay comentarios:
Publicar un comentario