Como país tenemos un rollo de autoestima,
y no es una historia rosa de autoayuda, tan comercializada hoy en día. Es un
problema de estimar lo que SOMOS, lo que soy.
Viajar fuera del país para muchos es una
acto de vanagloria en el que nos regodeamos de “conocer” más que otros, para
otros un acto de autoflajelarse reconociendo lo mal que estamos. Sin embargo,
creo que para mi ir a otro país, a otro continente, ha resultado ser un
ejercicio de ver a mi país, de volverlo a ver. De descubrir que a veces, muchas
para mi gusto; nos da pena ser venezolanos; tanto que, con poco agrado, abrazamos
a nuestros paisanos en el exterior, que desconocemos lo que nos enorgullece, no
lo conocemos siquiera, nos da pena. No es cuestión de que si somos buenos o
malos, es que ya dimos por sentado que somos malos: Esta piedra le cae hasta al
venezolano más optimista, conozco muchos.
Sí, todos
somos venezolanos pero, unos alegan ser “afrodescendientes”, otro “Sí, yo soy
venezolana pero, mi papá es andaluz, entonces… ”, otros “bueno, realmente toda
mi familia es colombiana pero, yo nací aquí” con ese nefasto “pero” que pareciera ser un error. En el mejor caso
nos creemos más caraqueños y maracuchos que venezolanos.
“Yo soy de Venezuela” es una declaración
tan extraordinaria cargada de tanto romance, es una confesión casi de amor, que
no suene a respuesta de Miss (en su sentido despectivo), este fragmento de
tierra por construir tiene nombre de mujer, con todo lo que ello implica.
Pero, al ver a este mujer dentro de la
cual habitamos pienso en las mujeres que son víctimas de violencia doméstica y
cuyos silencios corean la sórdida frase “Él me pega porque me quiere”. Todos
tenemos algo de ese hombre maltratador que se nos olvida recordar sus
cumpleaños, conocer su música favorita y defenderla, acariciarla palmo a palmo,
conocerla.
No es una discusión superficial, a mis
ojos, acerca de géneros musicales, en caso de que alguien venga a hablar de que
“el joropo es el mejor género del mundo”. Yo pienso que eso es sintomático
solamente, porque no concuerdo con las llaneras que hablan las hazañas de un
patán que tiene cuatro mujeres, las cuales he escuchado gracias a las nuevas
legislaciones nacionales. Creo en la variedad de nuestra tierra, en lo que se
hizo y se hace. Nunca podré borrar de mi oído un “Sabana” musitado por Tío
Simón, un caballero de mi llano, cualquier repique de tambor que aflora que
muchos somos costeños “blanqueaos” porque hay mucha costa en la cadera, amo ese
“Ska de acá”, como diría Desorden Público, música venezolana que se hace hoy.
Coincido con Valentina Quintero, periodista
venezolana a la que admiro, que a Venezuela se le ama conociéndola,
específicamente a través de su geografía. Antes de anhelar la fotografía en Río
de Janeiro esfuérzate por la fotografía de Río Chico, por Playa Colorada; besa
el suelo del Roraima; antes de Venecia navega el Orinoco (para mi una de las
experiencias que me ha hecho cuestionar profundamente mi ser venezolana);
conoce la Virgen de la paz (monumento más alto de América Latina), antes de la
Estatua de la Libertad. Y encontrarás malos peajes, huecos en el camino,
terminales caóticos, miradas llenas de tierra pero, tendrás el CONOCER, el
reenamorarte de ella, el que te duela, las ganas de quejarte con base.
Indudablemente, es más fácil cambiar un
estado de Facebook que construir este país pero, allí veo la declaración de intensiones
de muchos de mis seres más queridos y la palabra es el primer paso de la acción.
Seguiremos comentando.
eres ejemplo de venezuela ere una artista criolla eres tu
ResponderEliminarYasy... Me gusta lo que escribiste, es una hermosa reflexión sobre el SER VENEZOLANOS. ¡Un abrazo! Compartiré tus líneas porque es necesario hacerlo.
ResponderEliminar"Porque hay mucha costa en la cadera..." Amé esa frase...
ResponderEliminarYasu... Me anoto contigo en esa de conocer primero nuestra tierra... ¡Abrazos!
Sentimientos encontrados al finalizar la lectura... Gracias Yasu por la reflexión! Dios te siga Bendiciendo!
ResponderEliminarExcelentes lineas, me identifico con tus palabras y disfrute un mundo el recordar alguno de los lugares que mencionaste, de verdad amo mi Venezuela y me duele un mundo como se esta desangrando!!! el presente y el futuro solo lo mejoraremos nosotros! a seguir trabajando por nuestro pais!
ResponderEliminarte quiero muchisimo mi Yasu!!! besos... Mariann Marrero
Felicidades Yasu, excelente... Vamos a reconstruir nuestro país! =)
ResponderEliminarKimberlin Hernández
Excelente, Yasury. Más que de acuerdo contigo. Si esta patria en verdad nos duele, el primer paso es aceptarla como nuestra. No avergonzarnos.
ResponderEliminarGracia a todos por leer, por comentar… qué bueno que podamos hacer de nuestro día a día un debate sano y edificante :)
ResponderEliminar