sábado, 2 de junio de 2018

En años mujer


Recientemente he cumplido 30 años de edad: ¿He subido un escalón o me ha caído la tercera planta tectónica encima? Ando descubriéndolo.


De lo que tengo claridad es que existe una suerte de ciclón de edades coexistiendo adentro. Suprimo en esta frase el sujeto porque no quiero adjudicarme este fenómeno solo a mi misma o a un sujeto cobardemente colectivo que tampoco tengo certeza de que exista, dejemos la frase en libertad:

La niña: las ganas de sentarnos en las escaleras de la casa porque no queremos salir o llegar siguen intactas.

La adolescente: existe el candor del amor de quinceañera, esa capacidad avasallante de enamorarnos, de querer, de correr, de jurar.

La fuerza y la independencia de hace cinco años cuando tenía 25, sólo que ahora ya has aprendido a manejar y vas derrapando en la pista.

Cierta clarividencia que te otorgan los 30 porque eso ya o lo viviste o te lo intuyes.

Las mañas y manías de la cuarentona: doblar bolsas, las peleas por la basura y el sucio de la casa, el vértigo del paso del tiempo.

Es un montón de trozos de edades que están dentro en agitación constante por los vientos de estos tiempos. Forman un ciclón omnipresente que no para de revolucionar.

¡Curioso elemento el tiempo!

3 comentarios:

  1. y esto sin mencionar la cama bien tendida, sentarse a comer cuando una lo dice, las gotas de agua que caen en el piso cuando se lavan las manos... un sin fin de cosas que asi como antes eran insignificantes ahora son cositas absolutamente visibles e irritantes jejejejjejjee

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  2. Nos hacemos más especiales :) Gracias por leer y comentar... uuuuunnn abrazo

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