miércoles, 19 de diciembre de 2018

De ser mujer

Por estos días que las redes se llenan de discusiones sobre concursos de mujeres bellas. Por estos días en los que tanto me veo tan cuestionada por mi gremio.

Tenemos que aprender a pedir perdón sin intensión de manipular. Tenemos que aprender a regalar rosas sin sentirnos antinaturales.

Tenemos que arreglar tuberías, disfrutar de un juego de fútbol y abrir nuestros frascos sin que esto nos haga sentir superiores. Porque si te sientes superior por ello estás ratificando el machismo que denuncias y que quieres abolir, que se nos quite lo ilusas.


Borra de tu lenguaje: “¡Él tiene!”, ¡Él no tiene nada! Deja de sentir que el mundo tiene una deuda contigo y así el peso que está sobre tus hombros se aligere y seas libre, que fue para lo que naciste: para ser libre.


Tus ovarios no van conectados a la hornilla de la cocina, ni sus manos a tus pesos. Así que es hora que te deje de causar gracia que yo no sepa cocinar porque solo develas la vieja colonial que se esconde detrás de tus atavíos de modernidad.


Quiérete, déjate querer como quiere quererte. La dulzura no está peleada con la fortaleza, por el contrario está cargada de una fuerza titánica. La ternura y la dulzura inquebrantable nos hace únicas, no las subutilices.






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